Dónde comer en Oporto

Adega San Nicolau

 Comer en Oporto

Bugo Art

En la primera noche fuimos a un restaurante de estos que vamos a nombrar “de Instagram”, el “Bugo Art“. Las expectativas eran altas. Las propias fotos podían hacernos babear solo yendo de camino al restaurante.

La definición del lugar era peculiar, el sitio era pequeño y para que no tuvieseis problemas deberíais reservar con antelación.  La carta era variada y el personal muy amable, además al ser país vecino no tendréis ningún problema con el idioma porque una de las camareras hablaba español perfectamente.

El problema venía después de revisar la carta, porque vosotros no podréis pedir solo una cosa. En nuestro caso nos decidimos por una hamburguesa “porto e serra” y una “tradicional”. La verdad que si vuestro objetivo del viaje es no pringaros las manos, este es el lugar equivocado. Siempre podéis cambiar vuestras costumbres o cambiar de lugar (esto no es lo recomendado). La explosión de sabores que tendréis en vuestra boca será única. Desde luego los ingredientes eran de buena calidad y se notaba esmero y mimo en cada una de las preparaciones que hacían.

Desde mi punto de vista no se asemeja a la típica comida rápida normal con la que se asocia a las hamburguesas, sino que era algo muy elaborado y en ningún momento os podréis arrepentir de visitar este lugar. Para beber, pedimos un “espumante de frutos rojos” que sería, el equivalente a una sangría en España aunque tenia un sabor muy peculiar y que nos engancho desde el primer trago. En resumidas cuentas, la cena fue genial. Nos fuimos encantados con el lugar y tuvimos algo más de tiempo para llevar a cabo la cena. Todo estuvo genial y nos permitió cargar las pilas para el día siguiente. Por ponerle un pero es el precio pagamos 47€ por una cena en la que no pedimos entrada y un postre para compartir y podría ser más barato.

Puntuación: 8

Adega de são nicolau

Dentro de lo que nos encontramos en Portugal sin duda este es uno de los que mayor encanto tenía. El sitio es muy pequeño dentro puede tener como 10 o 12 mesas. Por suerte fuera si hay algo mas de sitio y como fuimos pronto a comer tuvimos sitio. Eso si casi a la 1 comimos, el sitio estaba lleno por lo tanto también es mejor reservar porque sino las posibilidades de comer son pequeñas. Merecerá la pena os lo aseguro.

En nuestro caso pedimos “bolhos de bacalhao” de entrada. Es como un tipo de croqueta de bacalao. Mi abuela las hacía muuy bién y aun así estas estaban al mismo nivel por lo que son muy recomendables. A continuación pedimos un plato para cada uno. Como el bacalao es la especialidad pedimos “bacalhao a lagareiro”, una especie de bacalao en una sarten con patatas y pimientos.

El sabor era descomunal para un pescado muy fresco, super recomendable. Además pedimos el “bacalhao a narcisa” otro tipo de bacalao que estaba, al igual que lo demás, muy rico pero el sabor del otro plato fue el que nos enamoro. Además para beber pedimos una botella de “vinho verde”, “La Gazela” un tipo de vino similar al albariño pero con un sabor más suave. El precio para mi fue la verdad que genial, pagamos 45€ por todo lo que veis en la descripción al lado de al rivera del rió, mejor imposible.

Puntuación: 9,5

Mal Cocinhado

Lógicamente no toda la comida de nuestra estancia en Oporto iba a ser positiva. Fuimos a este sitio recomendado por las chicas del sitio donde nos alojábamos( me imagino que con comisión) y la experiencia no pudo ser peor. Su nombre hacía honor a la comida. Nos decidimos por este sitio porque era el último día queríamos ir de gala y teníamos el antojo de escuchar fado en directo. El lugar en si era espectacular, la llegada al local era a través de unas escaleras hacia un subterraneo y todas las paredes estaban llenas de piedra gris.

El ambiente prometía, y al final se quedo solo en eso. Los precios eran desorbitados, pedimos de entrante una ensalada mixta y era mixta a medias, medio tomate, 4 tiras de lechuga cebolla y 4 aceitunas. ¡Y que no se me olvide! te ponen unas aceituninas en aceite como tentempié y te lo cobran…lo hayas pedido tu o no. Como teníamos antojo de fado en directo no nos ibamos a quejar todavía. posteriormente a la ensalada pedimos dos platos de “bacalhao a bras” uno de los platos mas ricos que yo he saboreado en la gastronomía portuguesa.

Bueno la patata paja que lleva era de bolsa, llego medio frío y la ración era para dos bocados (hasta para Sara). Como no habíamos tenido suficiente con esta tortura decidimos pedir postre que no tenía absolutamente nada de casero y que también estaba incomible. Ah, y que no se me pase pedimos agua para beber y yo una copita de twin, uno de los típicos vinos de la región. Y…agarraros…pagamos la friolera de 67€. Si lo estáis leyendo bien.

Mal Cocinhado
Mal Cocinhado

Puntuación : 2

Dentro de la cena, podias visualizar un espectaculo de fado en directo. La verdad que la actuación en sí era mucho mejor que todo lo que se refería al restaurante y a la comida aunque tampoco era como escuchar a Adele en el Albert Hall. La mujer tenía ya sus años y una voz muy machacada. En cambio el chico de mediana edad si tenía buenas armonías pero por mucho que nos gustase…no volveríamos.

Petiscaria Santo Antonio

Llega aquí un poco el dilema de nuestro viaje. Nos encontrábamos en una hora tardía y necesitamos encontrar un lugar en el que cenar. En Oporto las cocinas cierran muy temprano osea que ya nos podíamos dar prisa. En la zona de la Torre de los Clérigos por una callejuela trasera encontramos un restaurante que nos llamo la atención porque era capaz de transportarte al pasado con su mobiliario y decoración.

Antes de eso habíamos parado en otro sitio en el que no nos quisieron atender ( Brick Clérigos) osea que nos conformamos por no dar mas vueltas. El problema es que no había carta y claro a mi me gusta casi todo pero con Sara es otro cantar y no poder decidir nosotros lo que comer… El nos ofreció ir trayendo cosas como de picoteo y bueno cuando el hambre aprieta..la vergüenza afloja por lo que accedimos. Lo primero que nos trajo fue un poco de jamón y queso con miel he de decir que nos encantó y que fue lo mejor de la cena.

Posteriormente nos trajo una especie de carne guisada de cerdo tipo mollejas que tenía mucha grasa y bueno sin más. Además nos trajo una especie de “mix” de verduras para picar, la mitad sin cocinar, por lo que no nos dio más. La verdad que los camareros (que debían ser los dueños) fueron muy muy amables y encantadores y tenían ganas de sacar el negocio adelante y eso era de agradecer pero como aquí estamos para evaluar la comida fue..de aprobado raspado. Pagamos 33€ bebiendo agua y cerveza osea que tampoco es para quejarse demasiado porque había variedad y nos sacaron de un buen apurón.

Puntuación: 5

 

 

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